Estábamos en las trincheras, como cada vez que se alborotaban aquellos hombres del otro bando.
Para mi era muy claro que no hacíamos algo bueno, matábamos, eramos en realidad asesinos, pero no teníamos opción. Ellos tenían ordenes, y yo tenía las mías.
Sin embargo, había una gran diferencia entre lo que ellos hacían y lo que yo hacía…
Tiempo atrás, cuando comenzaba mi carrera de soldado, fui enviado a mi primera misión como comandante de un pelotón. El lugar era un desastre, completamente lleno de cadáveres de otros pelotones que habían sido enviados, y mi mejor amigo se encontraba encabezando el grupo que iba a montar guardia, yo tenía que dar las ordenes y me pareció lo mejor para el grupo enviarlo solo a una misión de reconocimiento…
Sigue leyendo →